El Convenio Regulador de Divorcio: Un Trámite Simplificado sin Hijos en Común
El proceso de divorcio, aunque siempre implica el fin de una etapa, puede ser mucho más ágil y menos conflictivo cuando la pareja toma la decisión de mutuo acuerdo y, especialmente, si no hay hijos nacidos de la unión.
En estos casos, el documento central que rige la disolución del matrimonio es el Convenio Regulador. Este acuerdo, que debe ser redactado por los cónyuges (con asistencia de letrados) y aprobado judicialmente o ante Notario (divorcio express), establece los nuevos términos de su vida por separado.
Contenido Esencial del Convenio sin Hijos
Dado que la pareja no tiene descendencia, el convenio se centra principalmente en los aspectos económicos y patrimoniales. Los puntos clave a incluir son:
- Voluntad de Divorcio y Extinción de Vínculos: Declaración expresa de querer disolver el matrimonio y de liberarse mutuamente de los deberes conyugales.
- Atribución y Uso del Domicilio Conyugal: Determinar qué cónyuge se quedará con el uso de la vivienda que fue el hogar familiar (si es de propiedad o alquiler) o, si la van a vender o dejar, cómo se gestionará.
- Liquidación del Régimen Económico Matrimonial: Este es el punto más importante. Consiste en disolver y repartir los bienes y deudas comunes (por ejemplo, si estaban casados en régimen de gananciales o si tienen bienes en copropiedad). Esto incluye el reparto de cuentas bancarias, inmuebles, vehículos, etc., así como la asunción de hipotecas o préstamos conjuntos.
- Pensión Compensatoria: Se debe establecer si alguno de los cónyuges tiene derecho a una pensión compensatoria (una prestación económica para paliar un posible desequilibrio económico que produzca el divorcio) y, si la hay, su cuantía y duración. En la mayoría de los divorcios de mutuo acuerdo sin hijos, los cónyuges renuncian de forma recíproca a esta pensión.
- Ajuar y Enseres Domésticos: Acordar el reparto de los muebles y enseres que conforman el ajuar familiar.
- Mascotas (si las hay): En algunas legislaciones se exige acordar el régimen de convivencia y cuidados de los animales de compañía.
Al no existir medidas relativas a guarda y custodia, régimen de visitas o pensión de alimentos, el Convenio Regulador se simplifica enormemente, permitiendo a la pareja avanzar hacia una nueva vida de manera más rápida y con mayor certeza legal. Es siempre recomendable contar con el asesoramiento de un abogado de familia para asegurar que el acuerdo es completo y se ajusta a la legalidad vigente.

